martes, 19 de julio de 2011

Arroz con conejo de monte.

Según he visto por ahí, la Orden de Vedas de Andalucía establece que el descaste del conejo está abierto desde el día 10 de julio. Para alguien que ha sido cazador estas fechas suelen venírseles a la cabeza sin que tenga que hacer ningún esfuerzo por recordar, lo único es mirar en el BOJA para no meter la pata. 

Yo sigo sin cazar como ya dije un día, pero recordé que tenía desde la temporada pasada un conejillo de monte congelado y lo he hecho con arroz para quitarme un poco el mono de escopeta y de carne de caza.

Había uno que decía que la mejor receta de arroz con conejo se hacía con 7 conejos y un único grano de arroz que, cuando estaba guisado, se apartaba para comerse uno los 7 conejos. Yo no estoy de acuerdo, ni  gente a la que conozco tampoco, pues muchos perdonan la carne con tal de repetir el arroz. A mí, la verdad, es que me gustan las dos cosas en su justa medida, o en la que me toque en el reparto, ¡qué remedio!

Para hacer esta receta vamos a necesitar:
  • Lógicamente un conejo de monte. Ojo que los animalitos tienen poquito que comer, así que para dos personas está bien un conejito, si somos tres podemos solucionarlo con otro puñado de arroz, pero no da para mucho más. Éste lo guisé para dos personas.
  • Una cebolla mediana.
  • 6 u 8 dientes de ajo
  • una hoja de laurel
  • una ramita de romero
  • unos granos de pimienta negra
  • un vaso de vino blanco
  • y el arroz, claro.

En la cazuela donde vayamos a hacer el guiso ponemos, como siempre, una lámina de aceite de oliva virgen extra a calentar y echamos la cebolla y los ajos pelados y finamente cortados, reservando uno entero para más tarde. Cuando han adquirido un color suficientemente dorado sin que lleguen a quemarse, los retiramos del aceite bien escurridos y los ponemos en el mortero junto con el diente de ajo crudo.

En el mismo aceite doramos las presas del conejo echando ya el laurel, los granos de pimienta y la ramita de romero para que vayan soltando sus aromas y la carne se vaya prendiendo de ellos. Ésto hay quien lo hace al revés, es decir, que primero dora la carne y luego hace el refrito de cebolla y ajo, pero yo creo que si lo hacemos como digo las presas ya van tomando sabor. Doramos también los higadillos del conejo y los añadimos al mortero. Para evitar que el conejo se siga dorando echamos el vino y, cuando evapore el alcohol, podemos añadir un poco de agua para que la carne se vaya cociendo.

Ponemos la sal que estimemos que necesitará el guiso en el mortero y majamos todo hasta conseguir una pasta fina que añadiremos al contenido de la cacerola removiéndolo bien para que se integre.

Dejaremos cocer hasta que, pinchando con un tenedor, comprobemos que está tierno y permitiremos que la salsa se embeba.

Llegados a este punto, y a la vista de la pinta que ha cogido el conejo, también hemos llegado al dilema de si echar mano de la satén para freírle unas papas como acompañamiento al bicho, o tener un poco de paciencia y echarle unos puñados de arroz, que dicho sea de paso es lo que nos ha congregado hoy en esta página y a mí el otro día en la mesa.

Ahí al lado os lo presento nada más que conejo con conejo, que también hay quien lo prefiere así, y de paso decidáis por vosotros/as mismos/as cómo vais a encarar el asunto.

Optando por el arroz, lo mejor es hacer como dice mi amigo Pepe Martín, el de Gibraleón, que ya os dije que había más, y una vez medido el arroz como tengáis por costumbre, echadlo en la salsa embebida para que se refría un poco antes. Removido el arroz en el fondo de la cacerola y mezclado con la salsa y las presas de carne, sólo falta cubrir de agua, corregir de sal si hiciera falta y vigilar la cocción del arroz para que no se quede en seco.

    8 comentarios:

    Gloria dijo...

    He4 comido esta receta que pones infinidad de veces y curiosamente la hago como tú dices. Lo malo es que por Huelva ya apenas hay conejos por el monte.

    Un abrazo.

    Juanjo dijo...

    Sí, Gloria, creo que es la receta más extendida por donde vivimos. Y es verdad, las enfermedades del conejo y el mal control de predadores ha esquilmado la población de conejos. Mucha gente piensa que son los cazadores los que los han diezmado, pero hay que pensar que son los cazadores los primeros interesados en que se conserven y aumenten los conejos, y se viene haciendo para ello muy buenas labores de gestión cinegética, cosa que, además, en nuestra provincia, genera multitud de jornales.

    Un saludo y gracias por venir.

    No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

    Que caro te vendes con lo bien que guisas y lo mejor que lo explicas.
    En el coto de Las Pajanosas entre el domingo 10 y el sábado y domingo pasado se han matado mas de 1600 conejos, creo que eso demuestra que será un buen año de conejos.
    Mañana miércoles, si Dios quiere, daré cuenta de un par de ellos a los que me ha invitado mi amigo Juanma.
    A mi como más me gusta el arroz con conejo es comiéndome la carne hoy, por ejemplo, y mañana en la salsa que ha sobrado refreir el arroz bien y después ponerle medida de tres de agua por una de arroz y buscar un punto meloso.
    Mi madre siempre lo hizo así y por ahí sigo.
    Un abrazo

    Juanjo dijo...

    Gracias, Rafael, por cariñosos comentarios.

    Bueno, eso de ese que coto que me cuentas es fantástico. Espero que esa buena cifra de capturas sea síntoma de la recuperación del conejo. Yo ando un poco "despegado" de todo este mundillo de las cacerías y no tengo noticias de cómo ha estado la cosa por aquí.

    Respecto a esa forma de comer el conejo no es mala como idea pero le veo un inconveniente, y es que a mí deberían esconderme la barra del pan, que si no, no llegaría la salsa al otro día, jajaja.

    Un abrazo, Rafael.

    susina dijo...

    Bueno bueno, cocinillas! qué tenemos por aquí!! en esta ocasión la receta se la pasaré al pinche porque con lo que le gusta cocinar arroz seguro que se pone manos a la obra con algún conejo que le pueda regalar su amigo cazador (ése que nos trae todos los años perdices...) A mí me gusta también preparara el arrolito, pero mucho más catarlo!!!!! ja ja ja ja y es que el arroz es de lo que más me gusta. Qué cosa tan rica. Y menudo colorcito tiene el tuyo... en tu casa quedarían con la boca abierta!!

    Juanjo dijo...

    Sí, cocinera, se quedaron a gusto, jajaja. Así que el "pinche" también hace sus pinitos como jefe de cocina, pues eso está muy bien.

    Muchas gracias por venir.

    Un beso.

    María dijo...

    Seguro que sale riquísima esa receta.
    Nosotros, con el conejo que se vende en el Mercadona, hemos hecho arroz, pero no sabe a nada, sólo al sofrito y al vino.
    ¿Por qué serán tan insulsos esos conejos de granja?
    Es curioso, no le añades ni tomate ni pimiento. ¿Es así siempre para las paellas?

    Besos

    Juanjo dijo...

    La carne de caza es mucho más sabrosa, de manera general, que la de granja. Imagino que será por la alimentación y por la libertad con que se crían los animales. Sobro todo ésto último hace que su carne sea mucho más fibrosa.

    Sí, no le pongo no tomate ni pimiento como sería un refrito "convencional", es una costumbre heredada de la cocina de casa de mi madre. Aunque alguna vez sí los utilizo, e incluso haciéndolo un poco más en crudo, como si fuese estofado.

    Un beso.

    Publicar un comentario en la entrada