Hace un montón de años -tuvo que ser aproximadamente por 1.986 porque recuerdo que andaba yo aún estudiando, y que fue en esta época en la que empecé a desarrollar el gusto por esto de meterse a cocinar, pero a cambio, entonces, de que los compañeros de piso se encargaran de fregar y recoger la cocina- el diario EL País, que sólo salía en papel, lógicamente, regaló una colección de seis cuadernillos de recetas patrocinados por el FROM -el de "PEZQUEÑINES NO, GRACIAS"- que trataba de promocionar, como hace ahora desde su web, el consumo de determinadas especies marinas que tienen un gran valor desde el punto de vista nutricional y también económico por la parte que toca a nuestro sector pesquero. No poseo todos estos cuadernillos, sólo tres de ellos: el de los mejillones, el de la trucha y el de los pescados azules 2, y los conservo, claro está, como oro en paño.Pues de este cuadernillo de los mejillones me aficioné a cocinar la receta número 48 de las 184 que trae. En el cuadernillo viene firmada por una señora de Vitoria, Pilar Ruiz, que si es verdad que la mandó ella no habrá sabido nunca lo agradecido que le he estado desde entonces por haberlo hecho.
Por aquella época escuchábamos entre otros a The Smiths, de los que os traigo, de su disco The Queen is dead que salió precisamente en 1.986, la canción I know it's over, y mientras la oímos vamos a ir preparando los ingredientes.
Necesitaremos:
- 2 kilos de mejillones
- tomate para freír. Para no cansar os remito, como siempre, a la entrada del Pisto para que lo hagáis igual. Para que tengáis un cálculo yo he cogido una lata de las de medio kilo de tomate triturado.
- pan rallado
- un vaso de vino blanco
- sal
- pimienta molida
- perejil
Una vez que está frito el tomate le añadimos dos o tres cucharadas soperas de pan rallado, el vaso de vino, el caldo colado de los mejillones, la sal, la pimienta molida -a vuestro gusto- y el perejil picado. Dejamos que se reduzca todo ese caldo y echamos los mejillones. Basta con que estén cociendo en la salsa unos diez minutos.
Se puede comer tanto caliente como frío. A mí me gustan calientes y con pan para mojar.



