lunes, 11 de mayo de 2009

Arroz con bacalao


Tod@s tenemos nuestras manías y en la cocina no iba a ser menos. Una de las mías es no usar colorantes mas que cuando sea estrictamente necesario -pocas ocasiones- porque soy de la teoría de que manejando bien la base de un guiso, el refrito, se puede alcanzar un colorido que resulte apetitoso jugando con el grado de dorado de los ingredientes que lo forman, sin que haya necesidad por tanto de recurrir al amarillo.

Hoy vamos a cocinar arroz con bacalao, y para ello vamos a necesitar:
  • 250 gramos de bacalao desmigado desalado o del que venden congelado.
  • el arroz que estéis acostumbrad@s a echar por persona.
  • 200 gramos de guisantes o una lata pequeña.
  • Una cebolla grande.
  • Dos dientes de ajo.
  • Una rama de perejil.
  • Una hoja de laurel.
  • Medio vaso de vino blanco.
  • "Tauromagia" de Manolo Sanlúcar para el oído.
  • Un copa del vino que me trajo de Toro el Dioni para el espíritu.

Poned el bacalao en remojo para desalarlo como ya sabéis que se hace. Si usáis el que viene congelado no tenéis que desalarlo, por lo no que tenéis que tener prevista la comida de un día para otro y podéis hacerlo sin "premeditación". Está mas rico con el salado, pero el otro es más socorrío.

Si los guisantes no son de lata tendréis que hervirlos un poco antes de incorporarlos, yo los meto 2 ó 3 minutos en el microondas en una fuentecita con un poco de agua tapada con un plato. Ojo al sacarlos que quema.

Cortar la cebolla en finos aros y los ajos en láminas. Echadlo -en el cacharro que vayáis a hacer el arroz para no ensuciar mucho- en aceite de oliva virgen extra caliente hasta que se doren. Aquí viene lo que os comentaba del color. La cantidad de cebolla y el dorado que consigáis alcanzar -sin que se queme- son fundamentales para que luego el guiso tenga un color que entre por el ojo sin que tengáis que recurrir al colorante.

Cuando esté, lo sacáis al mortero y echad el bacalao -escurrido para que no salte- al aceite, la hoja de laurel y una rama de perejil sin dejar de remover para que no se pegue. Incorporad también los guisantes, el vino y el majado. Dejad hervir todo junto hasta que los guisantes y el bacalo estén lo suficientemente tiernos, pero calculando que tienen que aguantar la cocción del arroz. Rectificar de sal si el bacalao es del congelado.

Si nos hemos pasado con la cantidad de bacalo, o si al final somos menos a comer, no importa, podéis apartar una parte y congelarlo para otro día. Yo hay veces que lo hago a propósito para guardar para una emergencia.

Si vamos a comer ya, tendremos que echar el arroz. A mí me gusta echarlo y "marearlo" un poco para que ligue bien con la base y luego cubrir con agua. A la hora de comer hay a quien le gusta más caldoso y a quien le gusta más sequito; a mí me da igual, pero lo que no le perdono es un buen chorreón de limón.

2 comentarios:

Selma dijo...

¡Ya está Juanjo incitando a que nos pongamos el delantal!
Todas las recetas que he confeccionado han tenido tal éxito que me piden el bis... El choco todavía está en lista de espera.. pero han caído los espárragos coloreaos, también...

A primera y segunda lectura no le veo dificultad a este plato... El lío me lo hago con congelado o no... Suelo preparar la comida de un día para otro en muchas ocasiones...

¡Manos a la obra!

Un beso!



PD:Aprovecho para agradecer a Bernardo su información sobre las flores de calabacín..Lo probaré...

__MARÍA__ dijo...

A Manuel y a mí nos ha dado por hacer ahora arroz con bacalao (bueno a él, que yo el arroz, uf, no sé ni cómo meterle mano)y vista la receta tuya la pondremos en práctica y ya te contaré.
Besos

PD: Si te fijas bien, estás enlazado en mi blog entre los de cocina...yo es que soy algo despistada, pero no suelo perderme, jeje.

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