miércoles, 6 de mayo de 2009

Diario del huerto II

Han pasado dos semanas desde que os conté cual era el estado del huerto. Hoy además de enseñaros como se encuentra, os voy a explicar uno de los cuidados que son necesarios periódicamente.

He tratado las plantitas con sulfato de cobre. Este producto así como el azufre, que usaremos más adelante, están aceptados por la agricultura ecológica para la prevención y tratamientos de plagas como hongos, mildiu y otras que pueden arruinar nuestra cosecha.



Comentemos las diapositivas siguiendo su orden:

  1. En la primera, que es la que aparece también como foto en esta entrada, observamos una vista general del huerto viéndose, en primer término, el estado en que se encuentran las cebollas y los puerros, a los que se les aprecia un buen adelanto.
  2. En la segunda se puede ver una mata de calabacines y como se está desarrollando ya una flor.
  3. En la tercera vemos como esta tomatera, al igual que la mayoría, ha dado un buen estirón, contando ya incluso con alguna flor.
  4. Otra vista general desde otro ángulo.
  5. Las nuevas tecnologías al servicio de la agricultura. Es un CD viejo que, con sus reflejos al girar al aire, espanta a los pajarillos, muy aficionados ellos a comerse las plantas, sobre todo la mata de acelgas que está bajo el disco.
  6. Comenzamos el tratamiento con sulfato de cobre que evitará que las plantas sean atacadas por enfermedades causadas por hongos. En un pulverizador se echa una cucharada de café de este polvo por cada litro de agua y se agita para que se disuelva bien.
  7. En las otras dos fotografías se aprecia la aplicación del tratamiento con ese caldo azulón sobre una mata de pepinos, primero, y sobre una tomatera después.
Estos tratamientos habrá que repetirlos en varias ocasiones. El próximo lo haremos ya con azufre.

5 comentarios:

Selma dijo...

Para quienes lo habíamos visto hace dos semanas es espectacular el cambio...
No sé si es correcta mi información, pero ¿se comen las flores de calabacín?
En cuanto a los tomates, imaginar el gusto que tendrán, como antaño, cuando era un placer hincarles el diente acabados de recoger, sin aliño, tal cual..
Lo del CD, por un momento me imaginé que era para que crecieran con música... sólo lo imaginé... ;-)
¡Cuidado al manipular estos productos, veo que lo haces sin guantes!

Sólo me queda felicitarte por el trabajo que estás realizando y por los frutos que esperamos ver aquí en Cocinilla's, debidamente cocinados , pero antes tendremos la ocasión de ver su progresión ¿Verdad?

Envidia sana la mía, y supongo de todos los que no disponemos de espacio para un huerto, ni arte para trabajarlo..

Besos, Juanjo!

Juanjo dijo...

Es cierto, Selma. Yo que lo veo a diario aprecio poco los cambios hasta que comparo con las fotos, pero con este tiempo que tenemos, con calor, y sin faltar agua, el crecimiento de las plantas está siendo estupendo. Y ya que me preguntas por la flor del calabacín, que ignoro si es comestible o no, te diré que la que se ve incipiente en la fotografía presenta hoy ya su tonalidad amarilla y está a punto de abrirse; ya la enseñaré en el próximo post.

Te doy la razón en cuanto a lo de manejar los productos sin guantes, y pido perdón por haber dado mal ejemplo.

Por lo demás darte las gracias de nuevo por el seguimiento que haces de mis post.

Un beso.

Bernardo Romero dijo...

Las flores de calabacín hace tiempo que están de moda. Una forma muy simple de comerlas en es tempura, que los japoneses pronuncian témpurá (algo así como tempra, muy seguido y casi comiéndose la u que es donde los modernos suelen acentuar la palabreja), con acento en la primera y en la tercera sílaba. Por cierto, que ayer cené en el Donzoko, en la calle Echegaray, cerquita a la plaza de Santa Ana, y no estaba mal, pero la témpurá me gusta más a mi modo. Pero volviendo al lío (coliente continua de agua), la flor de calabacín también se puede simplemente pasar por harina y freírla. El caso es que está muy rica. Y por último un apunte, cuando llegué a Huelva esta tarde (para ver al Recre: lástima, nos volvieron a currar), no tuve tiempo de preparar nada y tampoco era hora de ir a sitio alguno, así que me freí unas patatitas y unos huevos de las gallinas de don Juan José, que estaban para cantar alabanzas y salmos a san José de Arimatea y al apostol Juan que no escribió en la isla de Patmos el Apocalipsis como muchos se han empeñado en afirmar con rotundidad, aunque los especialistas sí reconocen que fueron gente de la escuela de Juan, o discípulos de sus discípulos quienes escribieron la derrota del diablo, de Gog y de Magog, que serían muy malos, pero tenían unos nombres la mar de cachondos... Pero de qué estaba yo hablando... Ah, sí, de los huevos fritos. Pues eso, que los eché en abundante aceite de oliva, en dos litros aproximadamente, y a buen fuego. Se hundieron primero y luego salieron a la superficie envueltos en una nube blanca como sacada de unos dibujitos animados. En el interior, la yema apta para mojar... En fin, ya os digo, después de esto, que venga el Apocalipsis, que a mí me trae al fresco lo del hambre, la gripe A o porcina que es como les da vergúenza llamarla, la guerra de los botones (que cuando la echaron en Huelva me echaron del cine a mí y al Carlitos Canales porque nos estábamos portando muy mal) y todos los caballitos esos de colores, que más que del día del Juicio Final, parece que los sacaron de un tiovivo. En fin, tronco, te dejo que estoy deprimido con la derrota del Recre. El martes nos vemos. Abur.

musmushi dijo...

Hola Juanjo! Me has invitado desde mi granja virtual a conocer tu huerto real ¡qué maravilla poder disponer de este espacio para cultivar! Me has hecho recordar el pequeño huerto que tenía mi abuelo en Buenos Aires cuando yo era pequeña y cuánto me fascinaba ver crecer a los zapallos (calabazas),que inteligentemente lo hacían a ras de suelo para no correr el riesgo de caer sobre la cabeza de cualquier futuro descubridor de la gravedad.
Yo de cocinar sé poco (y mira que en la facultad a los químicos nos llamaban "los cocineros"). Recuerdo que cuando, hace años, pregunté cuántos gramos eran una pizca de sal, me vaticinaron que nunca sabría cocinar ....
El que cocina de maravilla es mi marido, que es iraní de origen armenio, y prepara unos platos deliciosos de su tierra. Si tienes curiosidad puedo pasarte algunas recetas.
Un abrazo y ya me tienes como seguidora de tu blog

susina dijo...

Pero esto es real o estoy soñando????? te voy a dar mi dirección y a ver si me mandas algo cocinillas!!!! me encantaría tener huerta. En mi casa de Asturias la tenemos y es una gozada ver crcer lechugas, tomates, pimientos...

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