jueves, 11 de junio de 2009

Cocido de coles

Lo primero que quiero es advertiros de que la receta de hoy no es precisamente adecuada para aquellos de vosotr@s que siga una dieta de cara al bikini, o que por orden del matasanos tenga vetado alegrarse el paladar con este tipo de platos tan, digamos, sustanciosos.

Lo segundo es que como el tiempo está loco -el atmosférico, digo- no se puede suponer cuando se nos vendrá "la caló" encima, -con lo que no apetecen estas comidas- sobre todo después de los días de viento, lluvia y bajada temperaturas de la semana pasada, y los calores de días anteriores Así que antes de que acabase definitivamente la temporada de cuchareo decidí pegarme un homenaje, aprovechando una col que me había regalado mi amigo Juan de su maravilla de huerto de Cartaya.

En mi casa siempre se ha distinguido el cocido del potaje porque al primero le ponemos "la pringá" completa, y del puchero porque éste es blanco y lleva otro tipo de carne, pero ya otro día les dedicaremos más atención; de momento nos centramos en este cocido.

Tendremos que disponer de:

  • 1/2 kilo de garbanzos convenientemente remojados.
  • Una patata grandecita, pelada y cortada a tacos.
  • Una cabeza de ajos. Dejadla entera quitando sólo la piel más externa y cortando las raicillas, ya que así podréis pescarla con más facilidad si no os gusta encontraros con los ajos sueltos por la comida.
  • Una col como de 1 kilo.
Para la pringá -al final me he acostumbrado a llamarla así, pero mis padres siempre hablaban del pringón-:
  • 1/2 kilo de carne de cerdo, magro mejor.
  • 1/2 kilo de carne de ternera.
  • 1 chorizo.
  • 1 morcilla.
  • 1 trozo de tocino fresco.
  • una cucharada de pimentón.

Lógicamente si tanto la chacina como la carne son de cochino ibérico, mejor que mejor.

Su preparación es tan fácil como poner todos los ingredientes, menos la col, en una olla, cubrirlos de agua y ponerlos a hervir. Ponemos además un poco de sal. Si no se dispone de mucho tiempo se puede poner la tapa a la olla a presión, pero lo suyo es que este tipo de comidas se hagan con su tiempo necesario, y si es en un cacharro de barro mejor que mejor.

Habrá que vigilar que no se quede en seco para que no se pegue y, si hay que hacerlo, no remover con utensilios de cocina pues podéis desbaratar la carne -sobre todo el tocino- sino con unos leves giros en vaivén de la olla.

Probamos los garbanzos y comprobamos que estén tiernos -como media hora en la olla a presión o un par de ellas si la hacemos en una convencional- echamos la col cortada a trozos pequeños, como si la cortáramos a dados de aproximadamente 3 ó 4 centímetros. Al principio es posible que la col ocupe mucho espacio, pero poco a poco irá bajando ayudada por los movimientos que imprimamos a la olla.

Cuando la col está tierna -en unos 10 minutos- está listo para servir.

Tomaremos los garbanzos como primer plato; a mí me gustan caldositos y ponerles un buen chorreón de limón. De segundo tomaremos "el pringón", para lo que un plato nos servimos un poco de cada clase de carne, de chorizo, de morcilla y de tocino. Lo desmenuzamos todo y lo mezclamos. Los más "tradicionales" realizamos esta última labor con la ayuda de trocitos de pan, que ya sabéis que está mal visto, pero... Si os sobra podréis usarlo luego para untar sobre una tostada o para hacer unos montaditos.

Lo suyo es que después del merecido descanso tras este esfuerzo os deis un buen paseo.

PD.: Me advierten en casa que no me corte y que explique que el pringón se come a pellizcos con la ayuda de dos cachitos de pan -forma dietética donde las haya-, y que ya podía haber elegido otro día para colgar esta receta con la que está cayendo.

Aprovecho para agradecer a Superchoco sus esfuerzos, no sólo en la salvaguarda de nuestra integridad, sino por el que hará con el Ribera. Salú.




7 comentarios:

Superchoco dijo...

No puedo, con usted maestro. Me pone una crema de calabacines para mejorar los incomodos michelines de mi supertraje, y ahora un superpotaje.
Está bien lo haré pero que conste que lo hago por usted, que no peco de gula. Que solo lo hago por usted. ¿Me cree verdad?. Y el Ribera del Duero para acompañar tambien por usted.
Supersaludos, maestro.

Selma dijo...

No te negaré que en tu casa tienen razón... Este Plato contundente es propio de meses donde se agradece el aporte calórico, en los dos sentidos de la palabra.. Pero apetecible lo es un rato..tengo debilidad por los garbanzos.. en casa no solíamos comer, no recuerdo a quien de mis Padres no le gustaba.. pero en el comedor del colegio disfrutaba tenerlos en el plato.. lo que ignoraba es que se le puede echar un chorreo de limón...
Probaré la receta... prometido... pero cuando en otoño con los primeros frios... Imprimo y guardo esta receta junto a las otras... Gracias, Juanjo!

¿Ribera del Duero? también me lo apunto..

Besos.

__MARÍA__ dijo...

¡Hola Juanjo!
Voy como el "superchoco" a hacer la crema de calabacines esta noche, porque mis muchos michelines no me permiten otra cosa, pero ese potaje tiene una pinta...hummm!
Espero que estés fresquito ahí, porque esta tarde está la cosa en candela...30ºC ya!
Besos

Bernardo Romero dijo...

Maestro, que conste que no le digo ná porque hoy me he metido entre pecho y espalda unas habichuelas con chorizo que me quedaron del otro día, pero hombre no nos tiente usté de esta manera que luego pasa lo que pasa, que nada más de ver los afotos se me están cayendo unos goterones de sudor que no le quiero ni contar. Por cierto, con las alubias, y más aún con esas que en Lepe llaman caretos (blancas con un antifaz negro) se hace una ensaladita magnífica. Se cuecen y se aliñan con vinagre, aceite y sal, se meten en la nevera y a la hora de servirlas en la mesa se les pica por encima cebolleta fresca y perejil o culantro, lo que tengamos más a mano o lo que más coraje nos dé. Para mañana regálenos usted una cosita más aparente, se lo ruego por lo que más quiera (callos con garbanzos !oh, no¡ Abur

Superchoco dijo...

Maestro Bernardo: Alubias blancas con antifaz negro...eso tiene una historieta, eh?

Maestro Juanjo: Prigón a pellizcos y chupar los dedos de toda la vida.

Supersaludos a ambos.

alfredo dijo...

Yo soy de Huelva, Choquero y que recuerde mi madre hacia un cocido de coles, con carne de res, carne de cerdo, carne de pollo, carne de cordero, una oreja, rabo de cerdo, tocino nuevo de papada, tocino viejo, hueso de cerdo viejo, hueso de jamón, chorizo y morcilla, una manita de comino, pimentón y limón para el caldo con los garbanzos y la col y menos mal que no hace mucho frio en Huelva.

Sonia dijo...

Hola Juanjo, por fin te puedo ver. Tu esposa me dio la direccion "malamente", sera por el estresssss del curro, ayyy!!!!
Este plato me encanta, porque esta rico y sobre todo porque mi mami me lo hace con todo el corazon y el amor que una madre pone al dar de comer a sus "polluelos".
Por cierto, que tambien me apunto al vinillo eh?
Un besito. Sonia.

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