lunes, 13 de septiembre de 2010

Queso de cabra frito con mermelada de tomate

La primera vez que comí esto lo hice por puro compromiso; el pobre del restaurante italiano que me lo recomendaba insistió tanto que no fui capaz de seguir poniéndole excusas. Hasta dónde llegará mi manía de no querer comer agridulces, o "dulcesalaos", que hasta hay quien se ha reído un buen rato a cuenta de que me haya metido en la cocina para hacer mermelada de tomate para comérmela con queso; yo que siempre sorteé todos los intentos de hacerme comer algo de lo que a mí no me encajaba con lo que se llegó a convertir en un soniquete: el postre me lo como aparte.

Hace tiempo que tenía pensado colgar algo sobre mermeladas pero se ha adelantado el antojo del queso, así que os voy a explicar cómo he hecho la mermelada de tomate y ya hablaremos otro día sobre otras mermeladas y la manera de consevarlas.

Para la mermelada de tomate vamos a usar:
  • 1kg de tomates maduros
  • 750 gr de azúcar
  • un clavo, de especia, claro, no va ser una puntilla.
Os deben salir aproximadamente 3 tarros de 250 ml.

Para el oído:
 
Poor boy, del disco Crisis?, what crisis? -que parece que diría alguno-, de Supertramp, por supuesto.



Por el método que tengáis costumbre hay que sacarle la piel a los tomates. Hay quienes los escaldan unos segundos en agua hirviendo y hay quienes le meten el filo del cuchillo y luego tiran de la piel. Una vez pelados se cortan los tomates por la mitad y se les da un pequeño estrujón con la mano con la idea de sacarles las pepitas y de que suelten el exceso de agua que pudieran tener. A continuación los vamos cortando en rodajas y disponiéndolos en un cacharro por capas alternándolas con otras de azúcar, de manera que todas las rodajas queden cubiertas.  
Así vamos a meter el cacharro en el frigo tapado con un paño y nos vamos a olvidar de él durante 12 horas para que macere. Tened en cuenta que durante el proceso de maceración el tomate va a soltar mucha agua, pero no la tiréis, pues está mezclada ya con el azúcar, ...ya se evaporará luego.

Ahora mismo, después de añadir el clavo, tenemos dos opciones: la tradicional, es decir la de la cacerola, y la otra más cómoda, si es que tenéis por casa un robot de cocina tipo Thermomix.

Si optáis por el modo tradicional deberéis prepararos para estar pendientes cerca de una hora dándole vueltas al contenido de la cacerola, que habréis puesto a fuego lento, con una cuchara de palo para que el azúcar se vaya disolviendo y los trozos de tomate se vayan deshaciendo.

En esta ocasión he optado por la Thermomix que hay en casa y la he puesto a temperatura "varoma" durante prácticamente una hora, y dándole unos toquecitos de cuchilla para moler un poco el tomate.

En cualquiera de los casos debéis tener en cuenta que la mermelada cuando se enfría espesa. Un truco para ver la consistencia que tiene es coger un poco con una cuchara y meterla en el frigo para que se enfríe. Si os habéis pasado de espesa -como me pasó a mí- podéis ponerle un poco de agua y darle otro meneo. No olvidéis retirar el clavo.

Vamos ahora con el queso, así que vamos a necesitar:
  • Un par de barritas de queso de cabra de éstas que venden en los híper.
  • un huevo
  • pan rallado
  • orégano
  • unas hojas de albahaca
  • pimienta negra molida

Cortamos las barritas de queso -frías se cortan mejor- en rodajas de aproximadamente 3 cm de espesor. Pondremos el huevo batido en un plato y el pan rallado en otro mezclado con el orégano al que habremos desmenuzado lo más posible con las manos, y la pimienta. Vamos pasando las rodajas de queso por el huevo batido y continuación por el pan rallado. Ponemos a calentar una sartén con abundante aceite de oliva virgen extra y, cuando esté bien caliente, vamos friendo las rodajas de queso hasta que veamos que están doraditas. Al sacarlas del aceite las escurriremos bien y las pondremos en un plato con papel de cocina para que absorba el sobrante.

A la hora de servirlas no olvidéis poner las hojas de albahaca, que picadas sobre la mermelada le dan un sabor muy especial al conjunto.

2 comentarios:

mese dijo...

Una combinación de sabores perfecta. Muy buenas tus explicaciones.
Besos

susina dijo...

Coci!!!!! ay! cómo me gusta amí esto...y eso que soy de las tuyas...el postre lo último! ja ja ja ja
Mira tú por dónde, que a pesar de no gustarme como a ti las mezclar dulce salado, la de queso y dulce y la de foie y dulce son mi debilidad. No sé porqué pero resultan geniales al paladar. El queso ese de cabra lo he comudo de muchas formas: a la plancha (que también resulta fantástico), frito sin rebozar, al horno...pero como tú lo has hecho, nunca he tenido la suerte de saborearlo! así que me quedo con la idea porque me va a venir muy bien para esas cenas con amigos en las que a veces no sé muy bien qué poner...Esto le gusta a todo el mundo....,
Y la mermelada de tomate me encanta. Yo la hice alguna vez, y también los tomates enteros pelados confitados que quedan también de lujo.
Para espesar la mermelada compré en la herboristería agar-agar, que es un espesante de origen vegetal marino... algo así como la gelatina. La verdad es que va estupendamente para no estar tan pendiente de la hebra de azúcar típica de las mermeladas...lo venden en muchos sitios!!! y vale también poara hacer gominolas de zumos naturales....
Bueno, amigo, que me enrollo como una persiana...que me encanta tu receta!!!!!!!!!!!!!!

besos!!!!

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